La educación nutricional es fundamental para cambiar los hábitos alimenticios y estilos de vida de la población hacia unos patrones más saludables. En este sentido, la primera infancia es un momento clave para actuar puesto que es cuando se establecen los hábitos y preferencias alimentarias, que se mantendrán en la edad adulta.
La educación alimentaria es una herramienta básica para los profesionales de la salud, para transmitir a los distintos colectivos los conocimientos necesarios para una alimentación saludable, las habilidades para llevarla a cabo y trabajar las barreras y/o factores facilitadores que, a nivel actitudinal, dificultan o ayudan a llevar un estilo de vida saludable.
El gran reto de los profesionales es, además, enseñar a los pacientes a ser críticos con la información para que puedan desmontar las creencias erróneas sobre alimentación existentes en la sociedad actual.